Las 7 Revoluciones de la Convocatoria Social

PEDRO VAQUERO DEL POZO

(Parlamentario Andaluz de IULV-CA)

IU no se presenta sola en las elecciones generales del 20-N. Cuando digo esto no me refiero a que va acompañada de ICV en Catalunya o de la Xunta Aragonesista en Aragón, o de la Izquierda Republicana en todo el estado, y así de hasta una decena de organizaciones minoritarias que se han sumado a IU para este evento electoral. No me refiero a esto, aunque ya de por sí esto es una buena noticia; buena por lo que de esfuerzo integrador tiene; y noticia, porque casi no está saliendo en ningún lado de los medios de comunicación habituales, lo cual ya de por sí es bastante anticampaña contra IU.

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Me refiero a que desde hace meses IU ha lanzado un llamamiento a la gente de izquierdas llamado Convocatoria Social. Porque se trata de no hacer las cosas de la política de espaldas a la gente, y desde un gabinete de expertos, que se reúnen en su laboratorio y diseñan un proyecto político, con su estrategia, su programa, sus líderes y todo. Eso lo hacen los partidos de la derecha y del bipartidismo, no sólo porque tengan dinero, sino porque no quieren pasarse a la hora de prometer, vaya a ser que luego no pueda cumplir. Cuanta menos participación, mejor, piensan ellos.

Eso sí. Luego se rodean en las fotos de grandes masas, con un fondo de jóvenes alevines (de derechas con colores azules, o socialdemócratas con colores rojos y blancos), para dar la sensación de que los líderes están rodeados de una amplia participación social. Mentira. Son voces sin habla, son manos para el aplauso, sin más.

IU ha lanzado una Convocatoria Social en la que están colaborando organizaciones enteras, y gente a título particular, especialmente venidas del mundo juvenil y universitario. Y la iniciativa se ha ido desarrollando a lo largo y ancho de toda España, en un proceso de meses, organizada en torno a las 7 revoluciones pendientes que tiene este país. 7 revoluciones. Con una habría bastado. ¿Se han dado cuenta de que España es uno de los pocos países europeos en los que no ha triunfado nunca una revolución? Cuando vemos con cierta envidia cómo los intelectuales franceses suelen tener una tradición de ponerse siempre al lado del pueblo en los momentos difíciles, es porque en Francia triunfó una revolución en 1789, y la cultura democrática desde entonces se ha desarrollado más que aquí, donde quienes han triunfado siempre han sido Cánovas y Sagasta, o sea dos conservadores, turnándose en el poder para responder a las ambiciones de las oligarquías del momento. Ahora se llaman Rubalcaba y Rajoy. Pero el esquema es el mismo,

Estamos donde estamos, y lo que corresponde es aprovechar desde la izquierda el espacio de la democracia, que es para los revolucionarios, como el agua para el pez, el líquido elemento, en el que moverse. Pues en la democracia se mueve el pueblo, orientado o desorientado, según las presiones desinformativas de los medios de incomunicación de masas. Pero es al fin y al cabo, el pueblo soberano, al que hay que convencer, y sin el que la izquierda podrá tener razón, pero no hará ninguna de las revoluciones que están pendientes.

¿Cuáles son las7 revoluciones pendientes?

Primera, una Revolución económica, que dé una alternativa global al sistema capitalista, empezando por una reforma fiscal que aborde el tema del déficit público desde la perspectiva de aumentar los ingresos a costa de los beneficios de los ricos, y no a costa de los reducir los salarios y los gastos sociales de la mayoría social. Creando una banca pública, que es lo primero que deberían haber hecho nada más conocer la profundidad de la crisis. Luchando por erradicar la economía sumergida y por el impulso de la economía real, cambiando el modelo productivo. Dotando a los desempleados y desempleadas de un sistema de protección que dignifique sus vidas, pues si en algún momento está claro que el no encontrar trabajo no depende de la indolencia o pereza de los parados por encontrarlo, es ahora, en que hay 5 millones de personas que no encuentran, y va creciendo el número de parados y paradas día a día, pese a lo que algunos tienen que hacer para llevar su comida a casa todos los días. Y cambiando la ley para evitar ese vergonzoso espectáculo de los desahucios de las familias de sus viviendas por parte de los bancos.

Segundo, una Revolución democrática. Porque queremos vivir en una democracia real ya, que no sea una especie de apaño formalista mediante en el que las leyes permiten a los ciudadanos votar cada cuatro años, opinar en los bares, pero no incidir para nada en la política que realmente se aplica, pues ésta se diseña en los cenáculos de los banqueros y los políticos a su servicio. Una revolución democrática que no será posible si las instituciones del Estado no lo son de verdad: empezando por la monarquía, que no la elige nadie, y siguiendo por los miles trucos de la ley electoral para falsear la proporcionalidad del voto obtenido por las distintas fuerzas políticas en las elecciones. Por eso, el advenimiento de la III República y un cambio profundo de la ley electoral, son fundamentales. La revolución democrática debe luchar contra la corrupción donde grupos de presión se llevan la mayor parte de los bienes públicos, y dejan las migajas para los demás. Una democracia plena debe propiciar la participación democrática en todo momento y para las decisiones más importantes que los gobernantes deban tomar: ir a la guerra o no ir, por ejemplo, o seguir permitiendo que haya bases militares de otros países en el suelo de nuestro país. Lo que debe extenderse a los presupuestos participativos, es decir, a la capacidad que tengan los ciudadanos para decidir en qué gastarse el dinero de sus impuestos. Y la democracia plena debe promover la laicidad del Estado, sin que haya concesiones a una confesión religiosa, por muy importante o mayoritaria que esta sea en el seno de la sociedad.

Tercero, una Revolución ambiental, que permita una planificación urbana, donde lo más importante es promover la consecución del derecho de cada persona a tener una vivienda, y por tanto que realice un programa de alquiler social de vivienda para aquellos que prefieren esta modalidad de vida, o que simplemente no tengan dinero suficiente para comprarse una vivienda en propiedad. La revolución ambiental debe propiciar un transporte y una movilidad sostenible, y por tanto, debe facilitar las cosas para que sea el tren es medio público más usado y rentable, además de fomentar el uso de la bicicleta y de ir a pie a los sitios, que es lo más sano. Y para luchar contra el cambio climático y para reducir la factura de la dependencia energética de los combustibles fósiles (petróleo, sobre todo), debemos ir a otro modelo energético, que potencia el ahorro y la eficiencia energética, así como la producción y uso de las energías renovables. Y si es importante el tema energético, más aún si cabe es la propiedad y uso del agua; el agua es un bien esencial para la vida, no es un negocio; por eso hay que conseguir la gestión pública del agua, como garantía para evitar que se convierta en un negocio en contra el abastecimiento y saneamiento universal y de acceso por todos y para todos los ciudadanos, más allá de donde les haya tocado vivir. Finalmente, hemos de proteger el entorno, cuidando nuestros campos, nuestras dehesas y montes, y para ello lo fundamental es garantizar que sigue existiendo una agricultura sostenible, pues la fijación de la población en la tierra es la única garantía de la protección del entorno natural.

Cuarto, una Revolución por los servicios públicos, la sanidad, la educación, los servicios sociales. No voy a entrar en pormenores, pues todos sabemos a lo que nos referimos. La ideología neoliberal se ha propuesto establecer un modelo social que es el siguiente: en principio el Estado debe garantizar a los ciudadanos unos servicios públicos mínimos, y lo que exceda de esos mínimos, que lo pague el que tenga dinero y el que no lo tenga, que se conforme con los mínimos estatales. Por eso el PP dice que no va a recortar los servicios sociales, que va a mantener la educación pública, gratuita hasta determinada edad, y dice la verdad, pero es una verdad a medias, pues su proyecto es fomentar la enseñanza privada, sobre todo, la carca de las fundaciones e institutos religiosos que participan de su ideología del Carajillo Party; el PP dice también que va a mantener una sanidad pública, universal y gratuita, e incluso se permite el lujo de decir que no habrá copago, pero todos sabemos que la derecha catalana ya está lanzando un modelo a exportar a toda España en el que se propicie la partición de las instituciones sanitarias, para introducir capital privado en su gestión, y que la gestión pública sea de merca coordinación y supervisión de la gestión compartimentada y privada; y respecto de los servicios sociales, con que sigan como están, va que chuta, pues no existe en España un auténtico sistema público de servicios sociales, sino iniciativas privadas concertadas con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que por cierto están en declive, pues estos no les pagan desde hace meses (en algunos ámbitos).
Frente a esta situación, la Revolución por los Servicios Públicos pretende garantizar que siguen siendo públicos incluso en la gestión, que son universales (para todos los ciudadanos), que son gratuitos (pues existe margen en la fiscalidad para aumentar del 34 al 44% del PIB el gasto social en España).

Quinto, una Revolución para la Igualdad, igualdad entre hombres y mujeres, igualdad de derechos para los inmigrantes, e igualdad de derechos para las personas de distintas orientaciones sexuales LGTBI.

Sexto, una Revolución por la Cultura. La cultura no es un negocio, aunque tenga que desarrollarse en el mercado; por eso se trata de fomentar la cultura en toda su dimensión de expresión de la personalidad humana, individual y colectiva.

Séptimo, una Revolución por la Paz. El pacifismo es una de la señas de identidad de la izquierda. Cuesta a veces responder a la agresión con la llamada a la paz, pero es una de las enseñanzas civilizatorias más claras del último siglo XX y de lo que va del XXI: la paz n se consigue preparándose para la guerra, sino dialogando y preparándose permanentemente para la paz, Frente al militarismo, frente al gasto militar que se puede reconvertir en ayuda para la cooperación y el desarrollo de los pueblos, hace falta una revolución para erradicar de nuestras tierras las bases militares, y para salirnos de la OTAN, que es el brazo armado de la actual hegemonía imperialista.

Estas 7 revoluciones se han convertido en propuestas programáticas concretas gracias a la contribución de hombres y mujeres que, sean o no IU, quieren colaborar en que otro mundo mejor sea posible.

Izquierda Unida

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Acerca de IU-VALVERDE DEL CAMINO

Secretario de Organización de IU-VALVERDE

Publicado el 25 octubre, 2011 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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